Introducción: Por qué Vanuatu es un destino que te cambiará la vida
Cuando decidimos viajar a Vanuatu, no sabíamos que nos estábamos lanzando a una de las experiencias más intensas, inesperadas y auténticas de nuestra vida viajera. Vanuatu no es un destino al que vas simplemente a tumbarte al sol. Aquí se viene a explorar, a zambullirse en una cultura que sigue viva y en contacto con la naturaleza, y a vivir aventuras que te dejan con la boca abierta.
Desde nadar en lagunas azules que parecen irreales hasta ver lava viva saliendo del cráter de un volcán activo, pasando por charlas con tribus que aún preservan sus tradiciones ancestrales, cada momento en estas islas es pura magia. Y aunque no es el destino más sencillo de alcanzar, cada kilómetro recorrido vale la pena.
Prepárate para descubrir todo lo que hay que ver en Vanuatu. Spoiler: no es poco
Isla de Éfaté: Playas, cultura local y secretos escondidos
Éfaté es la isla más poblada y la más accesible, ya que aquí se encuentra la capital, Port Vila. Pero que no te engañe eso: sigue conservando rincones salvajes, cascadas que surgen en plena selva y una cultura que se respira en cada esquina.

Nuestra base aquí fue Port Vila. La ciudad tiene un aire relajado, con mercados llenos de frutas tropicales (piñas, mangos, plátanos que saben a gloria) y una mezcla cultural que se percibe en su gastronomía: influencia francesa, melanesia, asiática… y mucha hospitalidad. En la calle principal, Lini Highway, lo mejor es dejarse llevar y probar algún pain au chocolat con un batido natural.

A nivel cultural, no puedes perderte los Dominios del Jefe Roi Mata, Patrimonio de la Humanidad. Y si quieres adentrarte aún más en la historia del país, el Jardín Secreto es una visita imprescindible: una mezcla de naturaleza, leyendas y patrimonio oral.
En cuanto a naturaleza, Éfaté no se queda atrás. Las Mele Cascades son una maravilla. Una caminata ligera entre jardines tropicales te lleva a una serie de pozas y una impresionante caída de agua de 52 metros. Imprescindible darse un baño ahí.

Otro highlight es la Blue Lagoon, una piscina natural de agua salada de un azul imposible. Snorkel entre manglares, peces de colores nadando a tu alrededor y un ambiente que te hace olvidar el mundo exterior.

Nosotros alquilamos un coche y dimos la vuelta a la isla por su carretera circular. Esto nos permitió parar en playas solitarias, pequeños poblados y miradores espectaculares. Si te gusta conducir y la aventura, esta isla es ideal para comenzar.
Tanna: Volcanes activos y tradiciones intactas
Tanna es, sin duda, una de las joyas más potentes de Vanuatu. Aquí es donde la naturaleza y la cultura se viven con máxima intensidad. Nosotros contratamos a un guía local con 4×4 y fue todo un acierto: la isla tiene caminos duros y cada parada vale oro.
Lo primero que viene a la mente al hablar de Tanna es el Monte Yasur, el volcán más accesible del mundo. Ver el cráter humeante a solo unos metros, sentir la vibración en el suelo y ver cómo la lava salta del interior es algo que no se olvida. Nosotros lo visitamos al atardecer, y esa mezcla de luces, fuego y cielo rojo fue pura adrenalina.

Pero Tanna no es solo un volcán. Aquí viven comunidades llamadas kastom, donde aún están prohibidos los inventos modernos. Visitamos algunas aldeas donde las tierras están repartidas entre clanes, y todo se rige por sus propias reglas. La autenticidad es brutal.
Otra maravilla de la isla es la Blue Cave, una cueva submarina a la que se accede nadando por un túnel. Cuando entras, una abertura en el techo deja pasar la luz solar que transforma el agua en un espectáculo azul turquesa. Fue una de nuestras experiencias favoritas de todo el viaje.

Y para los amantes de la fauna salvaje, Shark Bay es un punto donde pueden avistarse tiburones. El agua templada atrae a estos animales y observarlos en su entorno natural es sobrecogedor.

Tanna es intensidad pura. Si tienes que elegir solo una isla para vivir algo diferente, que sea esta.
Espíritu Santo: Naturaleza virgen y buceo de clase mundial
Espíritu Santo fue, sin duda, nuestra isla favorita. La capital es Luganville, pero lo mejor está fuera de la ciudad. Aquí alquilamos un quad para recorrer la parte este, la más accesible por carretera asfaltada, y fue una aventura increíble.

Uno de los principales atractivos es la Champagne Beach, una de las playas más bonitas del Pacífico y entre las 50 más bonitas del mundo. Arena blanca, palmeras, cero turismo y unas aguas turquesas burbujeantes (dicen que por la mezcla de agua dulce y salada). Simplemente perfecta.

Otro de nuestros highlights fueron los famosos Blue Holes, lagunas naturales de agua dulce que parecen sacadas de un cuento. En Espíritu Santo hay varias, pero la de Matevulu fue nuestra favorita. Llegamos remando en kayak desde nuestro alojamiento, cruzando playas e incluso selva. Una experiencia inolvidable.

Y si te gusta el buceo, este es uno de los lugares más increíbles del mundo. Aquí está el SS President Coolidge, un crucero militar hundido durante la Segunda Guerra Mundial que ahora es un arrecife artificial. Bucear por sus salas, ver cómo la naturaleza ha reclamado el espacio, es una aventura única.

Además, hicimos la Millennium Cave Tour, una caminata que combina senderismo, barranquismo y exploración de cuevas. Fueron unas cinco horas de pura aventura, con tramos en los que te sumerges en ríos, atraviesas cuevas oscuras y caminas por el corazón de la selva. El precio (7.000 Vatus).
Isla de Pentecostés: El salto ritual más impresionante del mundo
Pentecostés es famosa por un ritual que quita el aliento: el Land Diving Festival, una especie de salto bungee tradicional en el que los hombres se lanzan desde torres de madera atadas con lianas. Este ritual ancestral es el origen del moderno salto en bungee, y verlo en directo es algo sobrecogedor.

Los saltadores calculan las lianas a ojo para que su cabeza roce el suelo húmedo y fértil. La adrenalina se mezcla con el respeto por una tradición que aún hoy sigue vigente. Si puedes cuadrar tu viaje con la temporada del festival (abril-junio), no te lo pierdas.
Más allá de las principales cosas que ver: Explorando Malekula, Ambrym y Maewo
Si tienes tiempo, te recomiendo ir más allá de las islas más visitadas. Malekula es conocida por sus tribus y rituales; Ambrym, por sus volcanes gemelos y espectáculos de ceniza; y Maewo, por sus cascadas y naturaleza virgen.

Cada isla tiene su carácter, y el hecho de que no todas tengan infraestructuras desarrolladas hace que la experiencia sea más auténtica. Eso sí, conviene informarse antes de llegar para planear bien los traslados y alojamientos.
Actividades imperdibles: snorkel, buceo, kayak y senderismo
Vanuatu es una aventura activa. Nosotros no paramos un minuto. Hicimos snorkel en arrecifes preciosos, buceo en naufragios y jardines de coral, kayak por entre manglares y ríos hasta los blue holes, y senderismo por selvas y volcanes.
Si buscas surf, hay olas en Pango Point o Erakor, sobre todo entre mayo y octubre. No es Hawaii, pero si pillas buenas condiciones, es un paraíso poco explotado.

Y si te gusta caminar, hay rutas para todos los niveles. Desde senderos suaves hasta caminatas épicas como la ya mencionada Millennium Cave.
Cultura y vida local: tribus, mercados y creencias únicas
Uno de los aspectos que más nos impactó fue el contacto con la gente local. Desde vendedores en los mercados hasta los líderes de las tribus, todos nos trataron con amabilidad sincera.
En algunas aldeas aún está vigente el sistema kastom, donde no hay electricidad ni móviles. Sus leyes y organización son totalmente independientes. El respeto por sus normas es crucial.
En Port Vila, el mercado central es un espectáculo de colores, sabores y sonrisas. Y probar el kava, la bebida tradicional con efectos narcóticos suaves, es casi obligatorio. A mí se me durmió la lengua por un buen rato.

Ah, y sí: aquí se practicaba el canibalismo hasta hace pocas décadas. El último caso documentado fue en 1969. Estas cosas te hacen darte cuenta del viaje cultural que supone venir aquí.
Consejos prácticos para viajar por libre en Vanuatu
Moverse por Vanuatu no es como viajar por Europa. Las infraestructuras son básicas, los transportes limitados y los precios a veces altos. Pero eso no debe desanimarte, solo hay que ir preparado.
- Cómo moverse: alquila un coche en Éfaté, un quad en Espíritu Santo y usa guías locales en Tanna.
- Dinero: mejor llevar efectivo, en muchas islas no hay cajeros.
- Conexión: internet limitado. Ideal para desconectar.
- Cuándo ir: de abril a octubre, temporada seca.
- Idioma: inglés, francés y bislama. Con un poco de inglés te entiendes sin problemas.
Lo que Vanuatu deja en ti
Vanuatu no es para todos, y esa es precisamente su magia. No encontrarás resorts lujosos ni rutas turísticas bien marcadas. Lo que sí encontrarás es autenticidad, paisajes vírgenes, gente maravillosa y una conexión única con la naturaleza y la cultura.
Nosotros volvimos distintos. Más conscientes. Más conectados con lo simple, con lo esencial. Porque Vanuatu no solo se visita: se vive. Y deja huella.
Si estás buscando un destino que combine aventura, cultura, naturaleza y desconexión total, no lo dudes: Vanuatu te está esperando.


